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Planificación financiera en la contingencia

Hacemos muchas cosas en un intento por prevenir el dolor futuro: nos sometemos a exámenes físicos anuales, ahorramos para la jubilación, compramos un seguro. Pero elaborar un plan para combatir la devastación financiera de una pandemia global no se nos había ocurrido.


Hoy que los trabajos y los ahorros de repente parecen más frágiles, la planificación financiera cobra nueva urgencia. “Muchas personas iban por la vida sin analizar sus finanzas, porque todo más o menos funcionaba. Ahora están cuestionando lo que creían saber y buscan soluciones excepcionales o informarse más, porque las soluciones no son tan fáciles como solían ser”, comenta el planificador financiero Mitchell Kraus, de la firma de gestión de patrimonios Capital Intelligence Associates.



Entre las preguntas que surgen: ¿Cuáles son las opciones para establecer o reforzar rápidamente un fondo de emergencia? ¿Qué gastos podrían eliminarse o recortarse si el ingreso familiar se redujo drásticamente y la liquidez apenas alcanzaba para cubrir la matrícula universitaria y una hipoteca o dos? ¿Qué se puede hacer ahora para prepararse mejor para un futuro incierto?


Hay medidas gubernamentales y de empresas privadas que ofrecen ayuda temporal para posponer el pago de ciertas facturas o aprovechar algunas ventajas fiscales. Para aquellos en extrema necesidad, estas opciones pueden ser un salvavidas. Pero si ahora tienes el lujo de tener suficiente liquidez, sopesar las consecuencias a largo plazo de esas medidas es un tiempo bien invertido, al igual que explorar otras formas de aumentar la flexibilidad financiera.


En Estados Unidos, quienes deben préstamos estudiantiles federales reciben apoyo inmediato. Los pagos se suspenden automáticamente sin que se generen intereses hasta el 30 de septiembre. Aún deberán el mismo capital, pero podrán pagarlo más tarde. Sin embargo, pueden decidir continuar haciendo los pagos si desean saldar la deuda más rápido. Esta medida no aplica para los préstamos estudiantiles privados. Algunos acreedores privados han otorgado prórrogas, con salvedades, pero los intereses sí se acumulan. Aquí en México, diversos bancos han abierto la posibilidad de prorrogar pagos de tarjetas y otro tipo de créditos. Las condiciones varían.


El plan de estímulo del gobierno estadounidense también permite que este año los inversores de cualquier edad dispongan de hasta 100 mil dólares de las cuentas individuales de retiro (IRA, por sus siglas en inglés) o de los planes de jubilación sin estar sujetos a la multa del 10 por ciento por retiro anticipado (con los planes patrocinados por el empleador como el 401(k), los montos dependen de lo que este permita). Las razones para retirar el dinero deben estar relacionadas con afectaciones causadas por el virus, pero las reglas se han flexibilizado. Con las cuentas IRA tradicionales y las 401(k), se deberán pagar impuestos sobre el dinero retirado, pero pueden pagarse en el curso de tres años y puede obtenerse su devolución si el dinero se reintegra a la cuenta dentro de los tres años.

Para los planes de jubilación patrocinados por el empleador como los 401(k) que permiten préstamos, el límite del préstamo se ha elevado de 50 mil a 100 mil dólares hasta el 22 de septiembre (nuevamente, depende del empleador permitir esto). Las fechas de los pagos de préstamos que vencen en 2020 también pueden extenderse por un año. En México no se ha anunciado un apoyo similar en la caso de las Afores.


Una ventaja de tomar un préstamo en lugar de retirar dinero es que generalmente la persona tiene cinco años en lugar de tres para pagarlo y evitar impuestos. Y tener que devolverlo a su cuenta personal, con intereses, también puede darle un motivo adicional para reponer sus ahorros lo antes posible.


El posible inconveniente es que los préstamos 401(k) deben pagarse más rápidamente si la persona pierde o deja su trabajo. Si el deudor no salda el préstamo, con el tiempo este se reclasifica como ingreso y estaría sujeto a elevados impuestos y multas.


El uso anticipado del dinero de las cuentas IRA, 401(k) y Afores puede repercutir negativamente en la seguridad de la jubilación. Es mejor evitarlo a menos que la persona atraviese una situación difícil, por ello Kraus aconseja esperar y ver si realmente se necesita. “Muchas personas entran en pánico, porque se hallan en una situación en la que nunca esperaron estar y quieren retirar la mayor cantidad de efectivo posible, lo más rápido posible y ponerlo en el banco”, dice. Pero Kraus señala que la facilidad de disponer de los ahorros para el retiro se mantendrá durante todo el año, así que las personas tienen hasta el otoño para decidir si necesitan un préstamo mayor.


Otra forma de aumentar la liquidez, y con menos repercusiones, es dejar de aportar al fondo para el retiro por un tiempo. La clave, por supuesto, es reiniciar las aportaciones en cuanto sea posible.


Otro mecanismo para obtener liquidez es usar el valor de la vivienda. Para quienes son propietarios del inmueble en al menos un 30 o 40 por ciento, obtener una línea de crédito con garantía hipotecaria podría ser una buena opción, dice Brent Weiss, cofundador de la compañía de planificación financiera Facet Wealth. Si la vivienda ya es totalmente de tu propiedad, mayor será el préstamo que puedes obtener y menor será la tasa.

Sin embargo, en Estados Unidos prestamistas como JPMorgan Chase & Co. y Wells Fargo & Co. anunciaron recientemente que han dejado de aceptar temporalmente solicitudes de nuevos préstamos contra el valor de la vivienda. Por lo que es mejor buscar un banco comunitario, un prestamista en línea o una unión de crédito. Hay que tener en cuenta que el trámite es más tardado hoy y es posible que no se consiga la misma cantidad de dinero que se hubiera conseguido hace seis meses.


Si te encuentras en una situación más difícil y no puedes pagar la hipoteca, puedes solicitar al banco un periodo de gracia. Según la Asociación de Banqueros Hipotecarios de Estados Unidos, la proporción de hipotecas en periodo de gracia había aumentado del 0.25 por ciento para la semana del 2 de marzo a casi el 7 por ciento al 19 de abril. En México, los datos no han variado tanto.


La Ley de Ayuda, Asistencia y Seguridad Económica por Coronavirus, que fue aprobada por el Congreso estadounidense en marzo, permite que aquellas personas con préstamos otorgados o respaldados por agencias o entidades públicas como Fannie Mae, Freddie Mac y el Departamento de Asuntos de Veteranos, solicitar una reducción o suspensión de pagos por 180 días si experimentan problemas económicos que hayan sido generados por la pandemia.


Después de ese plazo, los deudores pueden solicitar 180 días adicionales.

Aunque en Estados Unidos y México los pagos reducidos o suspendidos no deben reportarse al buró de crédito como impago, hay que asegurarse de que así sea (con las hipotecas de acreedores privados, por el contrario, los pagos que no se hacen durante el periodo de gracia sí se reportan, al menos para las propiedades en territorio estadounidense).


El problema con los periodos de gracia es que la deuda no se condona, transcurrido el plazo hay que pagarla junto con los intereses que se generaron en ese periodo.

Por lo tanto, es crucial tener claro cómo pagarás: las opciones podrían incluir un pago final mayor al de los pagos periódicos, un plazo del préstamo extendido para incluir pagos atrasados ​​o mensuales más altos. Si no puedes reanudar los pagos, podrías correr el riesgo de perder tu garantía.


También hay cambios más pequeños que pueden adoptarse para aliviar el peso del presupuesto mensual. Uno es ajustar la forma en que se pagan las facturas.

Por ejemplo, en vez de pagar las primas de seguro de manera anual, págalas de manera mensual o trimestral.


Eso puede aumentar un 4 o 5 por ciento el ​​precio, pero puedes regresar a la modalidad anual cuando la liquidez ya no sea un problema. Tal vez es posible reducir las primas del seguro del automóvil.


Refinanciar un préstamo automotriz también puede generar liquidez. La planificadora financiera Ashley Gragtmans, por ejemplo, recientemente trasladó su crédito automotriz y el de su esposo a una unión de crédito que le ofrecía mejores condiciones, una tasa de interés baja, así como 90 días sin pagos.


También puedes intentar negociar con la compañía de cable, el proveedor de internet, la compañía de gas o de la luz y, si rentas, con el propietario. Gragtmans tiene amigos que solicitaron a los bancos una exención temporal sobre los pagos de intereses. El confinamiento en casa ha ayudado a algunas personas con otra práctica financiera útil: mantener a raya los caprichos diarios. “Por malo que sea, es una oportunidad para reevaluar el gasto en estilo de vida y ajustarlo”, dice Gragtmans. “La razón de tener un fondo de emergencia es que nunca sabes lo que pasará, la certidumbre de la incertidumbre es real”.


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Con información de El Financiero.*



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