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El valor del servicio médico: de lo intangible a lo tangible

October 23, 2018

Si uno piensa en el valor que representan ciertos aspectos en la vida de un ser humano, podría considerar que de una u otra manera existe la posibilidad de medir de una forma más o menos aproximada aquello que una persona aprecia más o le genera un sentido de mayor satisfacción.

 

 

Pero enfocándonos en aspectos menos tangibles, es decir, difíciles de asimilar ante algunos de los sentidos más utilizados como la vista y el tacto; nos encontramos con un reto aún mayor. Entonces, ¿cómo se le puede dar valor a algo que pareciera que no lo tiene sino hasta el momento que deja de percibirse?

 

Si bien, la mayoría de los seres humanos (si no es que todos) deseamos mantener un estado de salud adecuado, nuestros hábitos y comportamientos muy comúnmente van en contra de la meta que se quiere lograr, se ve la visita médica como un mero requisito más que un “servicio” adecuado para nosotros.

 

Posiblemente, uno de los mayores retos para cambiar este tipo de pensamiento, es el hábito tan arraigado que se encuentra culturalmente establecido en nuestra sociedad que cita algo como “cuando Dios no quiere, el médico no puede” y se dejan a suerte (u otros factores subjetivos) muchas de las circunstancias del cuidado personal.

 

Por ello, si lo que se deseas es impulsar un cambio en la actitud de las personas hacia la atención médica, es importante analizar los siguientes aspectos que pueden ayudar a tener una mayor y mejor percepción del servicio médico por parte los pacientes:

  • El paciente es un cliente, y como cliente es el punto central de toda la experiencia y atención. Esto no significa que siempre va a tener la razón, pero es importante entender que cada paciente (cliente) tiene miedos, ansiedades y expectativas diferentes al momento de asistir a la visita médica; no los trates como si fueran todos cortados con la misma tijera, dale a cada uno la importancia debida.
     

  • El primer contacto es fundamental. Ya sea que la primer cita sea por teléfono o través de una red social (tal vez se cuentas con página de Facebook o haces tus citas a través de Whatsapp) o directamente va el paciente a visitarte a tu consultorio, siempre recíbelo de manera amable, ya tiene demasiado estrés y ansiedad para que encima de hecho lo regañes porque no había ido a chequeo o porque no se ha cuidado, si ya dio un primer paso en acercarse a ti, no lo sueltes; si es a través de algún medio digitial, un “emoticón” adecuado siempre queda excelente. 
     

  • Conócelo tanto o mejor de lo que se conoce a sí mismo. Trata de hacer que la experiencia sea lo más confortable posible, que si el tiempo que estará será largo pueda elegir música adecuada para él, que al agendarle su próxima cita en tu tableta electrónica o en tu Smartphone o incluso en tu agenda de bolsillo pongas su nombre sin necesidad de preguntarle “¿cómo me dijo que se llama?”.
     

  • Es necesario que tengas algo tangible para que pueda recordar y asimilar mejor la experiencia. Decora de acuerdo al tipo de personas que te visitan (ya seas pediatra o urólogo o especialista en cierta área, o seas simplemente médico general), siempre es importante que exista algo que sea atractivo para la gente, tanto visual como kinestésicamente (que pueda tocar), puedes servir cierto tipo de té orgánico que es bueno para purificar el organismo de toxinas, por ejemplo, ello hará que el estímulo olfativo haga recordar la experiencia como positiva en vez de negativa.
     

  • Toma el tiempo para despedirte de manera adecuada y volvemos a iniciar. "Siempre que voy con un médico, pareciera que despacha trámites burocráticos, pues entras, te revisa y sales por la puerta de su consultorio y sólo se escucha un grito de “¿quién sigue?!” toma el tiempo de acompañar al paciente a la puerta, despedirlo de manera cordial con una sonrisa y recibir de igual manera a tu siguiente paciente; ¿te sientes cansado y sientes que requieres al menos 5 minutos para darte un respiro? Dile a tu siguiente paciente de forma cordial y con una sonrisa “¿me regala por favor un minuto y en un momento le recibo?” y te aseguramos que no importa si tardas un poco más, esa persona estará dispuesta a esperar porque estás valorando su tiempo y paciencia.

Todo esto por supuesto, debe ser un “plus” a los conocimientos y técnicas que ya manejas para hacer tu trabajo más cordial y la experiencia del paciente más agradable, ¿a poco no es mejor trabajar en un lugar donde todos están dispuestos a tratarse de manera cordial que estar en un sitio donde pareciera que haces fila para cierta clase de tortura medieval?

 

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